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lunes, 3 de octubre de 2022

Muerte de un hijo: cómo mataron a Michael Dwyer

[Después de 9 años de este video y de la admisión en 2018 de la petición para investigar la demanda de la madre de Michael Dwyer y otros ante la CIDH por la "ejecución extrajudicial" de Dwyer y otros cargos (https://www.oas.org/es/cidh/decisiones/2018/boad1172-09es.pdf), llega la noticia de parte del procurador de Bolivia de que si la familia Dwyer no acepta una menor indemnización que la sugerida por la CIDH (US$ 2 millones) y el informe de "cumplimiento" de las recomendaciones de la CIDH por parte del gobierno boliviano (entre ellas que se procese y sancione a los autores de los crímenes), el caso pasará a la Corte IDH con la posibilidad de extenderse por otros años más, al haberse agotado la fase de "resolución amistosa". Ver la noticia de 8/4/24 en siguiente enlace:
https://www.brujuladigital.net/politica/gobierno-pide-ayuda-a-la-cidh-para-bajar-el-monto-de-la-indemnizacion-por-muerte-en-hotel-las-americas]

Ver video youtube "Death of a Son: The Killing of Michael Dwyer"*

Pinchar en el siguiente enlace para ver el video: dailymotion.com/video/x6c68ot

*Ver la traducción del video por Hernando Calla

Mientras investigan su muerte en 2009 en Bolivia, las fuerzas de seguridad de Bolivia dicen haber evitado un atentado contra el presidente Evo Morales. Tres presuntos atacantes han sido abatidos por la policía en un hotel de la ciudad de Santa Cruz y dos personas han sido detenidas durante el incidente.

Los detalles de lo sucedido el jueves son todavía confusos, pero al menos una brigada policial de élite participó en un tiroteo de media hora en un hotel donde tres hombres murieron y otros dos hombres fueron arrestados.

Cómo y por qué Michael Dwyer, de 24 años, fue una de las tres personas abatidas en un tiroteo en una habitación de hotel en la ciudad de Santa Cruz en misteriosas circunstancias.

1:10

Estaba en el trabajo cuando Martin llamó para preguntarme si tuve alguna llamada de teléfono extraña. Me dijo que alguien lo había llamado y le preguntó si teníamos un hijo en Sudamérica, y cuando dijo que sí la persona le colgó el teléfono.

No sé por qué, pero abrí el internet, revisé Bolivia y lo primero que salió en la pantalla fue “irlandés muerto en Bolivia”. Así que para cuando llegue a casa, Martin estaba en el patio trasero y alguien estaba llamando desde uno de los periódicos diciendo que tenían fotos de Michael muerto. Como si alguna vez hubieras tenido la peor pesadilla… acababa de empezar. [Caroline Dwyer, madre de Michael]

Noticias de última hora: se ha confirmado que un irlandés fue una de las tres personas muertas a tiros en Bolivia.

A Michael Dwyer de 24 años, de Ballinderry en el condado de Tipperary (Irlanda), lo mataron y lo que las autoridades bolivianas dicen es que fue [consecuencia de] un intento de asesinato frustrado al presidente Evo Morales. Un duelo de la familia en Tipperary esta noche y muchas preguntas sin respuesta a miles de kilómetros de distancia en Bolivia, América del Sur.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, hablando en la Cumbre de las Américas en Trinidad, dijo que “quisiera saber quién contrató a los extranjeros”.

2:44

Nada de lo que se decía tenía sentido, nada. [Caroline Dwyer]

2:56

Manifestar en principio que se trata de una célula terrorista. La célula terrorista estaba conformada por Jorge Eduardo Rózsa Flores alias Chico, Mario Tadic Astorga, Arpad Magyarosi alias Carlos, Elöd Tóásó alias Alf, Michael Martin Dwyer alias Mike un ciudadano irlandés, y dos personas identificadas como Daniel Gaspar… (Ex fiscal Marcelo Soza)

3:22

Estaba absolutamente… no puedo describir cómo me sentí esos primeros días, es decir algo te oprime aquí en el pecho, no sabes qué decir, cómo sentir… y esto estaba tan mal, quiero decir que podíamos ver que todo estaba mal desde el primer día, estaba todo tan retorcido. [Caroline Dwyer]

3:55

Conocí a Caroline por primera vez a principios de 2010, me encontraba de visita en casa… ella había estado siguiendo mis reportajes. Cuando la conocí me pareció una mujer que no sólo estaba llorando una terrible pérdida sino alguien que aún estaba en estado de shock sobre lo que había pasado y recién empezaba a asumir los hechos, justo estaba comenzando a reconciliarse con todo lo que había pasado.

Empecé a escribir sobre esto en 2009, y desde entonces he seguido todos los desarrollos en el transcurso de los años, es la historia más compleja que he cubierto hasta ahora. [Tom Hennigan, corresponsal para América Latina de Irish Times]

4:45

Era un niño que se veía siempre feliz, creciendo juntos casi de la misma edad, Michael, Ashley y Kyra, Kim llegó cuando Mike tenía unos 10 años, y asumió su responsabilidad por ser el hermano mayor, preocuparse de ellos cuando se necesita que te preocupes de ellos, y estoy segura que había aprietos en los que se metían de modo que él estaba siempre pendiente en la escuela o donde fuese… [Caroline Dwyer]

5:17

Éramos vecinos, veníamos de la misma zona, de modo que crecimos juntos como grupo, supongo no lo conocía tanto, era como todos nosotros, un chango joven normal, así como nosotros, un jugador de futbol, metido en deportes, los coches, las chicas, sí las chicas, no había nada extremo en él (amigo Michael)

5:37

Cuando terminó el colegio fue a la universidad primero en Wasford y luego en Tech College, obtuvo un título en gerencia de construcción después de terminar la licenciatura. El único lugar al que Michael había viajado durante algunas vacaciones familiares fue a Exeter, o las normales vacaciones de verano por dos semanas en Lanzarote, Palma de Mallorca o lugares así. Nunca había viajado antes por su cuenta, no había viajado fuera del país por largo tiempo. [Caroline Dwyer]

Michael trabajó para una empresa de seguridad en sitios del gasoducto Shell en Mayo por unos cuantos meses en 2008… sabemos que conoció a Tibor Révész y a otros europeos orientales que habían sido contratados para seguridad del proyecto, fue muy probablemente Révész quien le avisó a Michael sobre un curso de entrenamiento en seguridad que tendría lugar en Bolivia a fin de año y le preguntó si le interesaría pasarlo. [Tom Hennigan]

6:50

Habló de ir [a Bolivia] y le pregunté qué es lo que haría, y me habló de este curso de capacitación, algún curso de protección personal [close protection] que me imagino es otro término para cursos de guardaespaldas.

Cuando mencionó a Bolivia, sólo le pregunté si era un lugar seguro y me dijo que sí, yo no sabía mucho sobre Bolivia pero no pensé dos veces sobre el asunto y le dije okey, está bien, y después que pude fijarme, lo ayudé a reservar sus boletos… me senté con él en la mesa de la cocina y lo ayudé a reservar sus boletos. [Caroline Dwyer]

7:43

Estaba interesado en esa línea de trabajo, la seguridad como una posible carrera… es decir, tenía un pregrado en gestión de la construcción, pero no había… y es siempre útil tener algo más (amigo Michael)

7:49

Hablábamos con él cada cierto tiempo en Facebook, a veces por Skype, y estaba pasándolo muy bien, es decir, conoció una muchacha allá donde estaba, hay fotos suyas disfrutando de la vida, esa es la razón por la que fue… en busca de aventura… Esa es la razón por la que era como cualquiera de nosotros, vas en busca de aventura, sales a pasarla bien y a tener una experiencia de vida algo diferente (amigos Michael)

8:27

Un país diferente

Michael estaba en camino a un país que era muy volátil políticamente. Evo Morales, el primer presidente indígena, era abiertamente socialista y extremadamente impopular en Santa Cruz. Esto alcanzó un cierto máximo en 2008 cuando este departamento impulsó todo tipo de demandas, e incluso había cierto temor o rumores de que podrían declarar la autonomía o incluso algo más fuerte. [Tom Hinnegan]

9:08

Michael era un joven adulto, sus papás no lo estaban siguiendo con un monitor, y sin embargo se mantuvo en contacto con sus padres. Fue muy directo en decir que el curso de seguridad al que fue para realizar en Bolivia no estaba teniendo lugar, se preguntaba por qué no estaba ocurriendo, y se estaba hartando de las tardanzas y [dijo] que volvería a casa muy pronto… Y también sabemos que contó a su familia que tenía un trabajo actuando como seguridad para alguien que tenía, pienso que el término que utilizó fue, “más dinero que sensatez”, porque se ocupaba únicamente de sentarse por ahí y no estaba entendiendo por qué le pagaban para hacer algo que a él le parecía casi nada… [Catherine Heany]

9:48

El individuo con el que Michael empezó a trabajar se llamaba Eduardo Rózsa Flores, nadie sabe exactamente cuándo se conocieron pero probablemente fue Tibor Révész quien los presentó. Flores se presentaba como un empresario que tenía algunos proyectos en Bolivia. Había un grupo de individuos que parecía girar en torno a Rózsa Flores: estaba Armad Magyarosi, estaba Elöd Tóásó, estaba Mario Tadic… Pero lo que Michael sabía de Rózsa Flores, lo que sabía de sus antecedentes, lo que sabía acerca de qué estaba haciendo en Bolivia es una gran interrogante… Y sabemos que la gente ha dicho que él no hablaba húngaro, no hablaba serbo croata, no hablaba español, así que cuán consciente estaba de lo que Rózsa Flores estaba hablando cuando estaba con él, eso tampoco está claro [Tom Hennigan]

10:48

Nos dijo que estaba trabajando en seguridad para este hombre, y dijo que le gustaba referirse a Michael como su guardaespaldas pero decía que sólo estaba trabajando en seguridad… La última vez que me contactó fue en el Día de la Madre… eso fue a mediados de marzo y para entonces no ocultó que estaba volviendo a casa a fines de abril, creo que también le dijo a Ronan y a algunos de sus amigos que volvería a casa hacia fines de abril… y efectivamente volvió a casa al final de abril pero no de la forma en que queríamos… [Caroline Dwyer]

12:08

Rózsa Flores fue muerto a tiros en Hotel de las Américas, junto con Michael Dwyer y Arpad Magyarosi

En los días después de que Michael fuera muerto a balas, hubo titulares y reportajes y editoriales que lo etiquetaron como el “chacal irlandés”, que decían que era el “asesino irlandés”, el soldado títere irlandés, recuerdo en especial un artículo hablando de cómo la familia estaba pretendiendo que era un jovial y amoroso hijo cuando era en realidad un neonazi… simplemente no tomaban en cuenta lo que decía la familia que conocía a Michael por más de dos décadas. Hubo una avalancha de cobertura mediática pero lo que vertían era tan negativo, y lo estaba haciendo mucho peor para ellos cuando intentaban reconciliarse con la terrible noticia de que habían matado a su hijo. [Catherine Heany]

13:00

Después de que salieron las noticias sobre Mike, pienso que había grupos de gente por ahí que hacían todo lo posible por imaginar la mayor cantidad de interpretaciones torcidas y hacerlo aparecer lo peor posible, y la conclusión que sacamos después de unas semanas, sólo quisiera que nos hubiéramos dado cuenta mucho antes, que siempre tendrás a toda esa gente que no podrás convencerlos de no ver sólo lo que querían… es muy difícil, particularmente cuando estás molesto cuando algo así pasa, tú estás como pasando una emoción fuerte y estás sentado ahí frente a una computadora, y aparece esta gente flagelando sin piedad a tu amigo… a quien estás velando, por quien sigues llorando y sobre el que sigues hablando con tus amigos… y como la gente no tiene idea ni una pista de cómo era él, están diciendo cosas terribles, pero si es su familia la que tiene que leer esas cosas, ya es malo para sus amigos, pero imaginen a su madre, su hermano… [amigos de Michael]

13:52

Estamos en nuestro quinto día del misterio que rodea la muerte a tiros del Sr. Dwyer por la policía boliviana en Santa Cruz. Dwyer ha sido retratado. a partir de mensajes que provienen claramente de las autoridades bolivianas, como un mercenario que buscaba asesinar al presidente, y que fue abatido en un tiroteo de 30 minutos, nada de esto ha sido corroborado hasta este momento.

Bien, la situación es muy confusa de por sí cuando no hay mucha gente que nos pueda decir qué ocurrió esa noche en el Hotel Las Américas, pero me encontré con el gerente del turno nocturno que había estado en el hotel cuando llegó la policía, y él podía decirnos y nos ha dicho que no hubo persecución por las calles de Santa Cruz, y que la policía entró al hotel tranquilamente, tomó las instalaciones silenciosamente, desconectó la televisión por cable, cortó las comunicaciones, subió las gradas sigilosamente, y luego él escuchó una pequeña explosión, seguida de disparos de bala… así que ese fue un encuentro extraño y preocupante [Tom Hinnegan]

16:22

En septiembre de 2014, Caroline y su hija Aisling viajaron hasta Santa Cruz por primera vez…

Y para nosotros está tendido en el piso y [queremos saber] qué marcas quedaron del gesto de Michael… la verdadera razón es que se trata de un viaje muy personal para mí misma y uno nacional en representación de mi familia para ver dónde pasó Michael los últimos días de su vida, y la segunda parte es que podamos presentar un reclamo formal a las autoridades bolivianas porque han ignorado la solicitud del gobierno irlandés a nuestro nombre para una investigación independiente… y claramente, de sólo subir las gradas y entrar en este cuarto [nos damos cuenta] que no hubo ningún tiroteo.

17:23

Nos dimos cuenta que teníamos que venir hasta aquí y era eso en realidad, se volvió necesario… hubo un momento en realidad aunque fuese lo último, decidimos que sí íbamos… siempre he querido saber, yo sólo creo que… fue necesario venir, emocionalmente necesario… sí, necesario, sé que no lo puedo devolver a casa… pero de cierta manera lo llevaré a casa con mis propias palabras…

Supongo que cuando algo malo te pasa puedes seguir de dos maneras, puedes matizarlo y la otra es pelearlo, y mi instinto fue pelear [Caroline Dwyer]

18:28

Las autoridades identificaron rápidamente a Rózsa Flores como el líder del grupo en el hotel, y afirmaron que se trataba de un mercenario o un soldado de fortuna o algún tipo de figura con experiencia en guerras que había vuelto a Bolivia para agitar la violencia separatista en Santa Cruz. Él había nacido en Santa Cruz pero se fue y pasó mucho tiempo en Europa, allí combatió con los croatas en la desintegración de Yugoeslavia, con un papel muy cuestionable en esa guerra, hubo incluso acusaciones de que estaba involucrado en crímenes de guerra. El propio Rózsa Flores dejó un video antes de salir de Europa, y el cual dijo sólo sería publicado en caso de su muerte, en el que decía que había sido llamado a defender su tierra natal y Santa Cruz, y la región oriental del país de las agresiones del gobierno central. [Tom Hinnegan]

19:26

Tenemos que influir en la situación, mostrando fuerza con medios políticos, tenemos que mostrar estar preparados para llegar al punto en que, si en algunos meses no hay autonomía, si no hay coexistencia y autonomía, entonces proclamamos la independencia y hacemos un nuevo país. [Eduardo Rózsa Flores, video póstumo]

20:01

Fuimos a visitar los tribunales donde el juicio se lleva adelante sobre Elöd Tóásó y Mario Tadic, y los otros 39 acusados. Supimos que tendríamos acceso para encontrarnos con Elöd y Mario en el tribunal, es por eso que decimos asistir a la audiencia del juicio.

En 2013, Elöd Tóásó testificó sensacionalmente haber visto vivo a Michael Dwyer después del asalto al hotel. Afirmó que lo vio en el aeropuerto al que fueron llevados inmediatamente después.

¿Dónde piensa que Michael estaba parado?

No sé, vi a Michael en el aeropuerto, pero no sé si lo llevaron de vuelta al hotel vivo o si lo mataron en el aeropuerto. Vi una parte del tatuaje de Mike y sus pantalones cortos rojos…

¿Estaba Mike de rodillas o de pie?

Todos estábamos de rodillas, él estaba quieto, lo vi a Mario, vi a Mike y moví mi cabeza. Luego los policías me sacaron, me pegaron porque me pescaron moviendo la cabeza. Alguien me puso en el avión, y en el avión escuché tiros. No sé cuál sería el problema para los tiros. [Elöd Tóásó]

21:38

Esta vez no tiene ningún sentido, pero parece que hubo mucha confusión al momento en que los llevaron del hotel, él es inflexible en cuanto a que reconoció a Michael debido a su tatuaje y sus pantalones cortos rojos, cuando Elöd me lo dijo antes de reiterarlo en la corte en realidad no le creí. [Caroline Dwyer]

22:02

Ayer fue muy emotivo, así que no pude quedarme mucho en la habitación. Hoy quiero volver a toda la evidencia que ya hemos reunido, y mirarla en la vida real… lo que hemos visto en fotografías quiero verlo en las paredes, los pisos, las puertas y todas las curvas del hotel, lo que he visto tantas veces en video ahora quiero repasar con mis propios ojos.

Un video que se filmó en la noche del asalto al hotel, fue filtrado unos meses más tarde, muestra a la unidad policial UTARC desplazándose por el hotel

Esta es la parte del video que se filtró de la policía de la UTARC. Esta es la habitación de Rózsa, la habitación de Eduardo 458, se puede ver que el teléfono está puesto en su lugar o [la pistola] colocada visiblemente bajo la almohada… Se puede ver a los oficiales de la policía UTARC caminando por este corredor hacia la habitación de Elöd Tóásó, en el trayecto pasan al lado de Elöd… Lo que ocurre aquí es que entran a esta habitación, ponen una bolsa en la alfombra y luego filman abriendo la bolsa y mirando lo que contiene y muestran el contenido pero luego vuelven a poner la bolsa en la habitación… ésta es la habitación de Elöd Tóásó, saliendo de la habitación hay una persona que está de rodillas justo aquí en esta camisa a cuadros …esa camisa a cuadros llegó a casa de los amigos de Mike… Elöd Tóásó estaba bien pero dijo que vio a Michael vivo en el aeropuerto, de hecho esta persona no se puede identificar por ninguna marca salvo la camisa y está vivo… [Caroline Dwyer]

25:01

Esta es la persona de la camisa con la cabeza cubierta y que no es Elöd Tóásó… sea que lo mataron en el aeropuerto o que lo trajeron de vuelta acá, Michael terminó aquí, en esta habitación, sobre este piso… [Caroline Dwyer]

En el video, el policía camina por este trecho de pared con la bolsa que está por poner en la habitación de Elöd Tóásó… y este pedazo de pared está muy claro en el video, y afortunadamente es una de las partes más claras del video, y no hay evidencia de ningún daño de balas aquí sobre la pared, la que es la única pieza de tiro cruzado que supuestamente ocurrió. El video policial fue filmado en el momento de la operación policial, mientras que el informe balístico fue realizado seis días más tarde, así que esa es la significación del video para todos es que no hubo ningún fuego cruzado, los disparos fueron realizados de un solo lado, puesto que dentro de los seis días entre el video policial y el informe balístico, indica que [los tiros sobre la pared] fueron realizados después para justificar haberlo matado a Michael… hay tanto en ese video de tres minutos que es fatal para el gobierno boliviano [Caroline Dwyer]

26:34

Poco después de que mataron a Michael las autoridades bolivianas publicaron fotografías y fragmentos de video donde se muestra a Michael con armas, pero desde un inicio advertí que no había un contexto con esos videos… así que en el video que tiene varios barriles dispuestos a cierta distancia y pasan de un barril a otro disparando a los blancos allí dispuestos y cuando terminan de disparar empiezan a revisar cómo les fue…

Cuando alguien quiere venir y utilizar el campo de tiro, ¿tiene acceso libre? [Caroline Dwyer]

Sí, puede ser un instructor o si puedes pagar por armas, ok puedes conseguir las armas… ¿cómo dices cuando quieres conseguir algo? (encargada del campo) …contratar o alquilar armas (Caroline) …sí, puedes alquilar las armas (encargada) …mirando esto parecen municiones (Caroline) … sí, puedes alquilar armas y eso es todo, y este es un lugar abierto a cualquiera, es un parque para las familias (encargada) … y no hay restricción o leyes sobre armas, y en ese tiempo no había restricción sobre armas? (Caroline) …no, puedes traer tus propias armas, todo tipo de gente viene por aquí, es muy normal (encargada) …aunque en Irlanda esto no sería posible.

¡Se hizo tanto daño a Michael y que fue presentado en la TV nacional irlandesa como evidencia…!  [Caroline Dwyer]

Es muy extraño y rompe con todo tipo de procedimiento de una organización terrorista en formación sacarse un video entrenando con armas y luego dejar el video por ahí como para pueda ser convenientemente encontrado por las autoridades después de un tiempo…

28:49

El gobierno afirmó  que el grupo de Rózsa Flores ejercía niveles de seguridad elevados y, cuando el fiscal Sosa interrogó a Walter Andrade quien dirigió el asalto policial, declaró que ellos tenían un experto en seguridad que había ejercido como jefe de seguridad para la empresa Shell llamado Michael Dwyer… y eso es muy extraño para cualquiera que sabe cuáles eran las operaciones de seguridad en Shell y supiera cualquier cosa de Michael, sus antecedentes, o incluso su edad, es un completo disparate… lo que no quiere decir que no estuvieran disparando las armas para aprender a usarlas correctamente para algún tipo de acción ilegal posteriormente, lo cual tampoco quiere decir que Michael y los otros participantes en un curso [no puedan pensar] que su entrenamiento de guardaespaldas había empezado y estaba llevándose a cabo… [Tom Hinnegan)

30:05

Cuando vimos fotos de Mike en equipo de camuflaje y en un bosque y rostros que se borran y un periódico en particular diciendo que éste es él, entrenando con un grupo paramilitar y vi todo el asunto mi primera reacción fue sólo reír porque vi a Mike, ese es John, ese soy yo…

Recuerdo esa foto…estábamos vestidos todos así, puedo decirte cuáles son míos, cuáles son de él… como que todas eran nuestras cosas con las que solíamos jugar “airsoft ball”, eran juguetes ¿no ve?

¡Había una foto en particular que nos tomaron en el club nocturno en Goa, era una noche de Halloween en que Mike estaba vestido con una especie de equipo de “swag” porque su grupo de amigos estaban siempre vestidos así… y Sandra estaba disfrazada de peón, yo estaba disfrazada de pirata… y tomé una instantánea de Michael parado con un trasfondo de la ciudad… y fue la que utilizaron los medios y diciendo que él estaba en Cuba o en algún lugar entrenándose… pero era en un club nocturno en Goa! (amigos y amigas de Michael)

Fue horrible en ese momento, se sintieron muy dolidas por lo que se decía de Michael, sabiendo cómo era él les dolió mucho… pero [lo que hay tener claro es que] la pelea es con el sistema judicial boliviano y no con los medios [Caroline Dwyer]

31:34

De todo lo que pude reunir, Michael no pasó tanto tiempo con Eduardo sino que pasó mucho tiempo con Rafaela, en una etapa él se quedaba con ella en su departamento… Rafaela estaba aquí como estudiante de medicina, y fueron las pequeñas conversaciones de las cosas que hicieron juntos que fue grato escuchar y las conversaciones que tuvieron y las cosas que él le había contado sobre nosotros y su familia y es lindo saber que había hablado de casa, de nosotros, con tanto cariño.

Esa foto fue en la boda [sí], perdón pensé que era… sabía que era para mí porque estaba justo al otro lado de la mesa, casi siempre tenía una gran sonrisa, siempre… tengo esta otra en su pared en el dormitorio, pienso que es tan bonita… [Caroline Dwyer]

Estábamos bailando salsa, tratando de bailar… [Rafaela, enamorada de Michael]

No sabía que Michael pudiera bailar eso… [Caroline Dwyer]

No, no podía… y aquí se puede ver la boda otra vez... No estaban ocultándose, no andaban armados como dicen… [Rafaela]

Tu nunca viste ningún arma con él [Caroline Dwyer]

No [Rafaela]

Carmen sabía que él iría a mi departamento, así que me llamó a las 6 de la mañana, y me preguntó si había dormido allí, le dije que no y por qué me preguntaba… me dijo que prendiera el televisor y me senté frente a la TV, mostraban la noticia una y otra vez, pero no sabían quiénes eran… [Rafaela]

Pero tú sabías… [Caroline Dwyer]

Sabia, pero siempre hay la esperanza, siempre tenía la esperanza de que no fuera cierto, porque no mostraban nada, sólo nombres extraños, decían que eran extranjeros, dijeron que tres de ellos habían muerto y que habían arrestado a otros dos, de modo que en ese momento no sabía si estaba muerto o lo habían arrestado… así que en el inglés de la foto eso es lo que se sabía porque mostraron la foto muy rápido, pero vi el tatuaje [de Michael] [Rafaela]

Así que fue sólo coincidencia que Michael no se quedara contigo esa noche, porque se había quedado contigo muy a menudo… [Caroline Dwyer]

Sí, dijo que tenía volver a salir… cuando llegó dijo que tenía que salir a medianoche pero me preguntó si quería que se quedara… y dije que no, que estaba bien…así que se fue! [Rafaela, enamorada de Michael]

35:31

Personas como su enamorada Rafaela que no tenía razón alguna para no creerle, que pasaron mucho tiempo con él, estaban convencidas de lo que decía y nos han dicho que si ella hubiera tenido alguna sospecha de que si él estaba se traía entre manos algo que no era bueno, ella no habría tenido nada con ver con él.

También sabemos que él no hablaba nada de español, de parte de Rafaela, del personal en los hoteles donde se alojó, y sin embargo nos dijeron que él conspiraba con figuras de la oposición local para derrocar al gobierno… tal vez él estuvo en esas reuniones donde esas conversaciones tenían lugar, y él no habría entendido nada si esa conversación se daba en español…

Pero el hecho fundamental del caso es que aún si lo hubiera entendido, de que cualquier cosa que estaba haciendo era ilegal en Bolivia, este país no tiene la pena capital, tiene un sistema legal, las autoridades tenían claramente el control total de ese hotel, y tuvieron todas las chances posibles para aprehenderlo. [Tom Hinnegan]

36:47

Tuvimos conocimiento que el principal investigador en ser designado por el gobierno boliviano había escapado de Bolivia y buscó asilo en Brasil, y supongo que entendimos que era la persona que estuvo temprano en la escena después que mataron a Michael y quien tendría que haber establecido cualquier evidencia que pudiera haber allí, y como había sido asignado a este caso, él tendría el tiempo y los recursos para investigar el hecho… por tanto, quisimos escuchar su versión de la historia [Catherine Heany]

37:37

En su conversación conmigo en el exilio, admitió que sabía que lo que estaba pasando no era necesariamente correcto o legal, y sugirió que la ambición le ganó la mano, que el gobierno le dijo si podía resolver este caso, entonces quizás te nombraremos fiscal general en Bolivia, un puesto muy alto y eso habría sido un enorme salto para Marcelo Sosa… pero fue luego descartado por el gobierno porque no pudo entregar lo que necesitaban y se volvieron contra él. Muchos en Bolivia dirán que era un corrupto, pero también dicen que fue manipulado por el gobierno, y luego descartado, abandonado y obligado a exilarse [Tom Hinnegan)

38:25

Puede que él tenga su propia agenda para aceptar esta entrevista, puede ser que haya tenido sus propias razones para escapar de Bolivia, pero pienso que a estas alturas el caso de Michael es tan importante para él como lo fue en su propia historia de lo que he podido ver de los fragmentos extraídos de lo que Marcelo Sosa dijo públicamente… creo que está dispuesto a dar las respuestas [Caroline Dwyer]

38:50

Ahora, ¿puedo preguntarle si Michael fue ejecutado?

[Respuesta afirmativa de Marcelo Sosa en español: …..]

Gracias. [Caroline Dwyer]

41:16

Conferencia de prensa de Caroline Dwyer (madre de Michael) en Hotel Cortez (Santa Cruz, Bolivia)

Buenas tardes, Michael Dwyer era mi hijo, él llegó a mi vida y la de mi esposo Martin el 15 de junio de 1984, era el mayor de nuestros cuatro hijos, y nos trajo tanta alegría a nuestras vidas… Michael fue ejecutado en el Hotel Las Américas el 16 de abril de 2009, le dispararon al corazón y cuando yacía muerto o estaba muriendo le dispararon cuatro veces más por la espalda. Michael fue víctima de una ejecución extrajudicial y su muerte violenta es un asunto de derechos humanos, aparte de ser una pérdida que para mí y mi familia es algo difícil de sobrellevar. El martes viajamos a La Paz y nos reunimos con representantes del gobierno boliviano, nuestro objetivo fue presentarles el reclamo de nuestra familia por la ejecución extrajudicial de nuestro hijo, e invocarles personalmente a aceptar nuestra solicitud de una investigación internacional independiente sobre su muerte.

42:19

Sólo digo que nos miramos sorprendidas de que empiecen a aceptar nuestra solicitud de reunirnos con alguien… si, de acuerdo, uno de nuestros principales objetivos aquí era realizar un reclamo formal a las autoridades bolivianas, ellas siguen repitiendo en su correspondencia oficial que no han tenido una queja de la familia, así que era importante para nosotros hacer este viaje a los Ministerios y si no lo hubiéramos conseguido, no habríamos conseguido uno de nuestros objetivos para venir aquí… Me saqué todo lo que tenía en el pecho sobre el enfrentamiento, de que no hubo un enfrentamiento armado, y el informe balístico, y la falta de credibilidad del informe balístico. Le dije que es su evidencia, su reporte balístico, las fotos que enviaron al gobierno irlandés, esto es lo que confirmó que Michael fue ejecutado y también lo desafié respecto a la operación policial y le pregunté por qué ninguno de los oficiales de la UTARC fue implicado, no fueron entrevistados en su momento… él simplemente no supo qué responder, agachó la cabeza y no respondió. [Caroline Dwyer]

43:30

Al inicio cuando supimos que vendríamos [a Bolivia] tuve la idea de que sería algo como un cierre para la familia, para nosotros… no creo que para mí nunca cierre pero para el resto, para Kira, Aisling y otros, tenía la esperanza de que fuera una manera de cerrar la muerte de Michael para ellos, pero ahora que estamos aquí no creo que tampoco se cierre para ellas.

Elöd Tóásó y Mario Tadic fueron liberados este año después de cinco años y diez meses, ellos se acogieron a una reducción de pena (por admisión de culpa) para poder ser liberados.

44:30

Ellos admitieron su culpabilidad en un cargo de complicidad menor, a cambio del tiempo en que estuvieron detenidos, y esto debe haber sido muy difícil para la familia Dwyer porque si él hubiera sido arrestado en el hotel, Michael pudo haber estado volviendo como los otros y esa habría sido una oportunidad para que nosotros podamos preguntarle qué es lo estuvo haciendo allí y para que Michael nos cuente su propia versión de los eventos.

Ahora el juicio sigue su curso pero no me puedo imaginar que pueda sostenerse por mucho tiempo más, así que cuando ello ocurra entonces dijeron la última vez que los vimos que estarían de acuerdo a investigación independiente, así que ojalá estemos más cerca de que cada pequeño esfuerzo te lleva un poco más cerca de llegar a la verdad y conseguir justicia… como resultado una siente que se hizo algún progreso así que no pierdo la esperanza.

46:01

Parecería obviamente que hay un sentimiento de culpa por parte de los que estuvieron involucrados… [Sean Kelly, MEP, Comisión Europea]

Completamente, ni siquiera el fiscal del caso… eso es lo que estaba diciendo, que no podía seguir más con esa culpa, de que tenía que hablar, cuando tomas en cuenta todo lo que está en juego, cuando disciernes a través de todo lo que hay, la gente está empezando a hablar… [Caroline Dwyer]

…han sido seis años duros en las audiencias, si algo no pasa pronto, los testigos se vuelven rápidamente incapacitados [Sean Kelly, MEP]

46:41

No quiero otra cosa que esta investigación internacional, ¿por qué? porque no tengo nada que ocultar en este juicio contra nosotros, porque tienen una motivación política y esto es… [Elöd Tóásó)

Las personas se plantean expectativas… no es mi caso, supe desde muy temprano que no sería resuelto rápidamente, tomaría su tiempo, supongo que estaba preparada para eso, tomará aún algunos años quizás el resto de mi vida, no lo sé… [Caroline Dwyer]

…por suerte, ahora estamos libres, estamos viviendo en Miami… [Elöd Tóásó]

47:25

Me gustaría decir que estoy complacida y feliz de que Elöd esté de vuelta en casa… pero el hecho para nosotros es que Michael nunca podrá retornar a casa y mi familia nunca podrá superar esto. Me gustaría agradecer a todos aquí por darme esta oportunidad de presentarles hoy lo que hemos tenido previamente la oportunidad de interactuar con este formulario provisto por el MEP el señor Sean Kelly… [Caroline Dwyer]

47:52

Hay demasiada información contradictoria, hay demasiados huecos, hay demasiadas interrogantes que necesitan resolverse antes que podamos llegar de veras a una versión definitiva de los hechos… pero hay personas que tienen información, o creemos que tiene información sobre lo que ocurrió y aún no han hablado, y las dos figuras principales de los que esperamos escuchar un recuento completo son Tadic y Tóásó, ojalá ahora que están fuera de Bolivia, y han cumplido su tiempo de condena, y que presumimos nunca volverán, podrían en esta etapa sentirse más libres para dar un recuento completo de lo que ocurrió en el hotel, qué es lo que el grupo estaba haciendo… el problema para nosotros es que si Tóásó y Tadic no están preparados para ser más dispuestos a hablar, entonces puede ser que nos quedemos con muchas preguntas sin responder. [Tom Hinnegan]

Kilgarban, Co. Tipperary

49:11

Ha habido tantos avances en los seis años anteriores que es casi como si otro pedazo del rompecabezas se resuelve o se está por resolver, de modo que no parece ser que hayamos tenido seis años sin ocurrir nada…

Es una foto de la tarjeta del funeral de Michael donde se lo ve pescando en la orilla de la playa y tendría como unos diez años, ellos venían aquí bastante para pescar o nadar o saltar del muelle… era una foto que no tenía un significado especial sino hasta todo esto ocurrió y buscaba una foto bonita para el carro fúnebre y de pronto se volvió más importante… cuando él era un niño y las cosas simples de la vida que él disfrutaba…

Ha pasado tanto en los últimos seis años desde esos momentos en el hotel que a veces sólo quieres bloquear toda esa violencia y sólo fijarte en lo bueno… [Caroline, madre de Michael Dwyer]


jueves, 22 de septiembre de 2022

Luis Espinal: "...en vano pretendemos ser un Estado de Derecho"


Editorial de Luis Espinal sobre la impunidad y el desprestigio de la justicia (4 Nov, 1971)

Va pasando el tiempo y los famosos asesinatos de los esposos Alexander, Otero, Soliz, Larrea, etc. siguen si esclarecerse: Pero esto no sucede por falta de datos, sino por exceso de ellos.

Alternativamente son detenidos o puestos en libertad los acusados y luego los acusadores. Esta falta de seriedad es denigrante para el país, y provoca en el ciudadano una enorme desconfianza ante la justicia. Este resultado es de una gravedad patética; porque quien no cree en la justicia pública, adopta fácilmente el sistema antisocial de hacerse la justicia por su mano. Los diversos cambios políticos del país no han mejorado esta situación; lo cual hace sospechar que los verdaderos culpables tienen el poder suficiente para permanecer impunes antes y ahora.

En este caso, da la impresión de que la justicia y la ley caen sólo sobre los pobres y los que carecen de influencia. Se buscan culpables fantasmales, y se escabullen los reos verdaderos.

Lo que no se comprende es el silencio y la pasividad de los juristas y magistrados, como si no les importase que los manejos turbios de un asunto de tanta importancia les salpique también a ellos,

Cuando se desprestigia un magistrado en sus funciones de juez, es toda la justicia que se desprestigia, y todos los hombres que la administran. Sea o no verdad, la sospecha de venalidad o prevaricato será difícil de arrancarla de nuestra imaginación. Mientras no se moralice el país en este aspecto judicial, en vano tenemos una Constitución, y en vano pretendemos ser un Estado de Derecho.

Luis Espinal Camps, Radio Fides, 4 Nov. 1971 (Gregorio Iriarte, "La hora de los asesinos", CEP 1981)

Extraído de "Luis Espinal. El grito de un pueblo". Alfonso Gumucio Dagron (Comp.) Plural Editores, Fundación Xavier Albó: La Paz, 2017



jueves, 1 de septiembre de 2022

Euromaidán en Kiev, Ucrania (2014)

SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS CONOCIDOS COMO EUROMAIDÁN EN KIEV (UCRANIA NOV. 2013 - FEB. 2014)

Por Timothy Snyder (El camino hacia la ausencia de libertad - Rusia - Europa - América, 2018)

La historia de Ucrania pone de relieve una cuestión central de la historia europea moderna: Después del imperio, ¿qué? Según la fábula de la nación sabia, los Estados-nación europeos aprendieron la lección de la guerra y comenzaron a integrarse. Para que este mito tenga sentido, los estados-nación deben poder imaginarse en períodos en los que en realidad no existían. Hay que eliminar el acontecimiento fundamental de mediados del siglo XX europeo: los intentos de los europeos de establecer imperios dentro de la propia Europa. El caso crucial es el fallido intento alemán de colonizar Ucrania en 1941. La rica tierra negra de Ucrania estuvo en el centro de los principales proyectos neoimperiales europeos del siglo XX, el soviético y luego el nazi. También en este sentido, la historia ucraniana es hipertípica y, por tanto, imprescindible. Ninguna otra tierra atrajo tanta atención colonial dentro de Europa. Esto revela la regla: La historia europea gira en torno a la colonización y la descolonización.

José Stalin entendió el proyecto soviético como una autocolonización. Como la Unión Soviética no tenía posesiones en el extranjero, tenía que explotar sus tierras interiores. Por tanto, Ucrania debía ceder su riqueza agrícola a los planificadores centrales soviéticos en el Primer Plan Quinquenal de 1928-1933. El control estatal de la agricultura mató de hambre a entre tres y cuatro millones de habitantes de la Ucrania soviética. Adolf Hitler veía a Ucrania como el territorio fértil que transformaría a Alemania en una potencia mundial. El control de su tierra negra era su objetivo de guerra. Como resultado de la ocupación alemana iniciada en 1941, murieron más de tres millones de habitantes de la Ucrania soviética, incluidos unos 1,6 millones de judíos asesinados por los alemanes y las policías y milicias locales. Además de esas pérdidas, unos tres millones más de habitantes de la Ucrania soviética murieron en combate como soldados del Ejército Rojo. En total, unos diez millones de personas murieron en una década como resultado de dos colonizaciones rivales del mismo territorio ucraniano.

Después de que el Ejército Rojo derrotara a la Wehrmacht en 1945, las fronteras de la Ucrania soviética se ampliaron hacia el oeste para incluir distritos tomados de Polonia, así como territorios menores de Checoslovaquia y Rumanía. En 1954, la península de Crimea fue retirada de la República Federativa Rusa de la Unión Soviética y añadida a la Ucrania soviética. Este fue el último de una serie de ajustes fronterizos entre las dos repúblicas soviéticas. Dado que Crimea está conectada a Ucrania por tierra (y es una isla desde la perspectiva de Rusia), se trataba de conectar la península a los suministros de agua y las redes eléctricas ucranianas. Los dirigentes soviéticos aprovecharon la ocasión para explicar que Ucrania y Rusia estaban unidas por el destino. Como el año 1954 era el tercer centenario del acuerdo que había unido a cosacos y a Moscovia contra la Mancomunidad Polaco-Lituana, las fábricas soviéticas produjeron paquetes de cigarrillos y camisones con el logotipo 300 AÑOS. Este fue un ejemplo temprano de la política soviética de lo eterno: legitimar el gobierno no por el logro presente ni una promesa futura, sino por el bucle nostálgico de un número redondo.

La Ucrania soviética era la segunda república más poblada de la URSS, después de la Rusia soviética. En los distritos occidentales de la Ucrania soviética, que habían formado parte de Polonia antes de la Segunda Guerra Mundial, los nacionalistas ucranianos se resistieron a la imposición del gobierno soviético. En una serie de deportaciones a finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, ellos y sus familias fueron enviados por centenares de miles al sistema de campos de concentración soviéticos, el Gulag. En sólo unos días de octubre de 1947, por ejemplo, 76.192 ucranianos fueron transportados al Gulag en lo que se conoce como Operación Oeste. La mayoría de los que seguían vivos a la muerte de Stalin en 1953 fueron liberados por su sucesor, Nikita Khrushchev. En las décadas de 1960 y 1970, los comunistas ucranianos se unieron a sus camaradas rusos para gobernar el país más grande del mundo. Durante la guerra fría, el sureste de Ucrania fue un centro militar soviético. Los cohetes se construían en Dnipropetrovsk, no lejos de donde los cosacos tenían su fortaleza.

Aunque la política soviética había sido letal para los ucranianos, los líderes soviéticos nunca negaron que Ucrania fuera una nación. La idea reinante era que las naciones alcanzarían su pleno potencial bajo el dominio soviético, y luego se disolverían una vez alcanzado el comunismo. En las primeras décadas de la Unión Soviética, la existencia de una nación ucraniana se daba por sentada, desde el periodismo de Joseph Roth hasta las estadísticas de la Sociedad de Naciones. La hambruna de 1932-1933 fue también una guerra contra la nación ucraniana, ya que destrozó la cohesión social de los pueblos y coincidió con una sangrienta purga de activistas nacionales ucranianos. Sin embargo, se mantuvo la vaga idea de que la nación ucraniana tendría un futuro socialista. En realidad, sólo en la década de 1970, bajo Brezhnev, la política soviética abandonó oficialmente esta pretensión. En su mito de la "Gran Guerra de la Patria", rusos y ucranianos se fusionaron como soldados contra el fascismo. Cuando Brezhnev abandonó la utopía por el "socialismo realmente existente", dio a entender que el desarrollo de las naciones no rusas se había completado. Breshnev instó a que el ruso se convirtiera en la lengua de comunicación de todas las élites soviéticas, y un cliente suyo dirigió los asuntos ucranianos. Las escuelas se rusificaron, y las universidades seguirían el ejemplo. En la década de 1970, los opositores ucranianos al régimen soviético se arriesgaron a ir a la cárcel y al hospital psiquiátrico por protestar en nombre de la cultura ucraniana.

Sin duda, los comunistas ucranianos se unieron de todo corazón y en gran número al proyecto soviético, ayudando a los comunistas rusos a gobernar las regiones asiáticas de la URSS. Después de 1985, el intento de Gorbachov de pasar por encima del partido comunista lo alienó de esa gente, mientras que su política de glasnost, o debate abierto, animó a los ciudadanos soviéticos a airear las quejas nacionales. En 1986, su silencio tras el desastre nuclear de Chernóbil lo desacreditó entre muchos ucranianos. Millones de habitantes de la Ucrania soviética fueron expuestos innecesariamente a altas dosis de radiación. Fue difícil perdonar su orden específica de que un desfile del Primero de Mayo se realizara bajo una nube mortífera. El envenenamiento insensato de 1986 hizo que los ucranianos empezaran a hablar de la insensata hambruna masiva de 1933.

En el verano de 1991, el fallido golpe de Estado contra Gorbachov abrió el camino para que Boris Yeltsin apartara a Rusia de la Unión Soviética. Ucrania debía seguir su ejemplo. En un referéndum, el 92% de los habitantes de la Ucrania soviética, incluida la mayoría de todas las regiones ucranianas, votaron por la independencia.

 

Al igual que en la nueva Rusia, la década de 1990 en la nueva Ucrania estuvo marcada por las adquisiciones de activos soviéticos y los ingeniosos planes de arbitraje. A diferencia de Rusia, en Ucrania la nueva clase de oligarcas se constituyó en clanes duraderos, ninguno de los cuales dominó el Estado durante más de unos pocos años. Y a diferencia de Rusia, en Ucrania el poder cambió de manos mediante elecciones democráticas. Tanto Rusia como Ucrania perdieron la oportunidad de llevar a cabo una reforma económica en los años relativamente buenos que precedieron a la crisis financiera mundial de 2008. A diferencia de Rusia, en Ucrania la Unión Europea fue vista como una cura para la corrupción que impedía el avance social y una distribución más equitativa de la riqueza. La adhesión a la UE fue promovida constantemente, al menos de forma retórica, por los líderes ucranianos. El presidente ucraniano de 2010, Víctor Yanukovich, promovía la idea de un futuro europeo, incluso cuando aplicaba políticas que hacían menos probable ese futuro.

La carrera de Yanukovich demuestra la diferencia entre el pluralismo oligárquico ucraniano y el centralismo cleptocrático ruso. Se presentó a las elecciones presidenciales por primera vez en 2004. El recuento final había sido manipulado a su favor por su mecenas, el presidente saliente Leonid Kuchma. La política exterior rusa también apoyó su candidatura y declaró su victoria. Tras tres semanas de protestas en la Plaza de la Independencia de Kiev (conocida como Maidán), una sentencia del Tribunal Supremo de Ucrania y nuevas elecciones, Yanukovich aceptó la derrota. Este fue un momento importante en la historia de Ucrania; confirmó la democracia como principio de sucesión. Mientras el Estado de Derecho funcionara en las alturas de la política, siempre habría esperanza de que algún día se extendiera a la vida cotidiana.

Tras su derrota, Yanukovich contrató al consultor político estadounidense Paul Manafort para mejorar su imagen. Aunque Manafort mantuvo una residencia en la Torre Trump de Nueva York, pasó mucho tiempo en Ucrania. Bajo la tutela de Manafort, Yanukovich se cortó el pelo y se puso mejores trajes, y empezó a hablar con las manos. Manafort lo ayudó a seguir una "estrategia sureña" para Ucrania que recordaba a la que su Partido Republicano había utilizado en Estados Unidos: enfatizar las diferencias culturales, hacer política sobre el ser en lugar del hacer. En Estados Unidos, esto significaba jugar con los lamentos de los blancos a pesar de que estos eran una mayoría cuyos miembros poseían casi toda la riqueza; en Ucrania significaba exagerar las dificultades de las personas que hablaban ruso, a pesar de que este era un idioma principal de la política y la economía del país, y la primera lengua de quienes controlaban los recursos del país. Al igual que el siguiente cliente de Manafort, Donald Trump, Yanukovich llegó al poder gracias a una campaña de lamento cultural mezclada con la esperanza de que un oligarca pudiera defender al pueblo contra una oligarquía.

Tras ganar las elecciones presidenciales de 2010, Yanukovich se concentró en su propia riqueza personal. Parecía estar importando las prácticas rusas al crear una élite cleptocrática permanente en lugar de permitir la rotación de los clanes oligárquicos. Su hijo dentista se convirtió en uno de los hombres más ricos de Ucrania. Yanukovich socavó los controles y equilibrios entre los poderes del gobierno ucraniano, por ejemplo, al convertir al juez que había extraviado sus antecedentes penales en el presidente del Tribunal Supremo de Ucrania. Yanukovich también intentó manejar la democracia al estilo ruso. Encarceló a uno de sus dos principales opositores e hizo aprobar una ley que inhabilitaba al otro para presentarse a la presidencia. Esto le permitió presentarse a un segundo mandato contra un oponente nacionalista elegido a dedo. Yanukovich estaba seguro de ganar, tras lo cual podría decir a los europeos y a los estadounidenses que había salvado a Ucrania del nacionalismo.

Como nuevo Estado, Ucrania tenía enormes problemas, el más evidente la corrupción. Un acuerdo de asociación con la UE, que Yanukovich prometió firmar, sería un instrumento para apoyar el estado de derecho en Ucrania. La función histórica de la UE era precisamente el rescate del Estado europeo después del imperio. Puede que Yanukovich no lo entendiera, pero muchos ciudadanos ucranianos sí. Para ellos, sólo la perspectiva de un acuerdo de asociación hacía tolerable su régimen. Así que cuando Yanukovich declaró repentinamente, el 21 de noviembre de 2013, que Ucrania no firmaría el acuerdo de asociación, se volvió intolerable. Yanukovich había tomado su decisión tras hablar con Putin. La política rusa de lo eterno, ignorada por la mayoría de los ucranianos hasta entonces, estaba de repente a las puertas.

Son los periodistas de investigación los que sacan a la luz el dominio oligárquico y la desigualdad. Como cronistas de lo contemporáneo, reaccionan primero a la política de lo eterno. En la Ucrania oligárquica del siglo XXI, los reporteros ofrecieron a sus conciudadanos una oportunidad de autodefensa. Mustafa Nayyem era uno de esos periodistas de investigación, y el 21 de noviembre se hartó. Escribiendo en su página de Facebook, Nayyem instó a sus amigos a salir a protestar. "Los likes no cuentan", escribió. La gente tendría que sacar su cuerpo a las calles. Y así lo hicieron: al principio, estudiantes y jóvenes, miles de ellos de Kiev y de todo el país, los ciudadanos que más tienen que perder con un futuro congelado.

Vinieron al Maidán y se quedaron. Y al hacerlo, participaron en la creación de algo nuevo: una nación.

 

Independientemente de los defectos del sistema político ucraniano, después de 1991 los ucranianos habían llegado a dar por sentado que las disputas políticas se resolverían sin violencia. Las excepciones, como el asesinato del popular reportero de investigación Georgiy Gongadze en 2000, provocaron protestas. En un país que había visto más violencia que ningún otro en el siglo XX, la paz civil del siglo XXI fue un logro orgulloso. Junto con la regularidad de las elecciones y la ausencia de guerras, el derecho de reunión pacífica era una de las formas en que los propios ucranianos diferenciaban a su país de Rusia. Por eso fue un shock que la policía antidisturbios atacara a los manifestantes en el Maidán el 30 de noviembre. La noticia de que "nuestros hijos" habían sido golpeados se extendió por Kiev. El derramamiento de "la primera gota de sangre" hizo que la gente pasara a la acción.

Los ciudadanos ucranianos acudieron a Kiev para ayudar a los estudiantes porque estaban preocupados por la violencia. Uno de ellos era Sergei Nihoyan, un armenio étnico de habla rusa del distrito del sureste de Ucrania conocido como el Dombás. Trabajador él mismo, expresó su solidaridad con "los estudiantes, ciudadanos de Ucrania". El reflejo de proteger el futuro, desencadenado en las mentes de los estudiantes por el miedo a perder Europa, se desencadenó en otros por el miedo a perder la única generación criada en una Ucrania independiente. Entre los representantes de las generaciones mayores que acudieron al Maidán para proteger a los estudiantes se encontraban los "afganos", veteranos de la invasión del Ejército Rojo a Afganistán. Las protestas de diciembre de 2013 tenían que ver menos con Europa y más con la forma adecuada de hacer política en Ucrania, con la "decencia" o la "dignidad".

El 10 de diciembre de 2013, la policía antidisturbios fue enviada por segunda vez para despejar el Maidan de manifestantes. Una vez más se corrió la voz, y los kyivanos de toda condición decidieron poner sus cuerpos frente a las porras. Una joven empresaria recordó que sus amigos "se afeitaban y se ponían ropa limpia por si morían esa noche". Una historiadora literaria de mediana edad se aventuró con una pareja de ancianos, un editor y un médico: "Mis amigos eran un inválido de más de 60 años y su esposa de la misma edad -al lado de ellos yo parecía más bien joven, fuerte y saludable (soy una mujer de 53 años, y por supuesto a mi edad es difícil pensar en superar físicamente a hombres armados). Mis amigos son judíos y yo soy ciudadana polaca, pero caminamos juntos, como patriotas ucranianos, convencidos de que nuestras vidas no tendrían ningún valor si las protestas fueran aplastadas ahora. Llegamos al Maidán, no sin algunas dificultades. Mi amiga Lena, médico, el ser más bondadoso del mundo, sólo mide un metro y medio; tuve que mantenerla a distancia de los policías antidisturbios, porque sabía que les diría exactamente lo que pensaba de ellos y de toda la situación". El 10 de diciembre, la policía antidisturbios no pudo despejar a la multitud.

El 16 de enero de 2014, Yanukovich criminalizó retroactivamente las protestas y legalizó su propio uso de la fuerza. El acta parlamentaria oficial incluía una serie de leyes que los manifestantes llamaron "leyes dictatoriales". Estas medidas limitaban gravemente la libertad de expresión y de reunión, prohibiendo el "extremismo" sin definirlo y exigiendo a las organizaciones no gubernamentales que recibían dinero del extranjero a registrarse como "agentes del extranjero". Las leyes fueron presentadas por diputados vinculados a Rusia y eran copias de la legislación rusa. No hubo audiencias públicas, ni debate parlamentario, ni tampoco una votación real: se utilizó indebidamente una votación a mano alzada en lugar de un recuento electrónico, y el número de manos levantadas no alcanzó la mayoría. A pesar de ello, las leyes fueron aprobadas. Los manifestantes reconocieron que serían tratados como delincuentes si eran detenidos.

Seis días después, dos manifestantes murieron a tiros y un tercero, que había sido secuestrado, apareció asesinado. Desde la perspectiva, digamos, de Estados Unidos o Rusia, ambas sociedades mucho más violentas, es difícil apreciar el peso de estas tres muertes para los ucranianos. Los asesinatos masivos por disparos de francotiradores cuatro semanas después eclipsarían estas dos primeras muertes. La invasión rusa de Ucrania que comenzó cinco semanas más tarde trajo consigo tanto más derramamiento de sangre que puede parecer imposible recordar cómo comenzó la matanza. Y, sin embargo, para la sociedad realmente afectada, hubo momentos concretos que parecían violaciones intolerables de la decencia común. En la última semana de enero, los ciudadanos ucranianos que no habían apoyado previamente las protestas del Maidán comenzaron a llegar, en gran número, desde todo el país. Como parecía que Yanukovich se había ensangrentado las manos, para muchos ucranianos era inconcebible que siguiera gobernando.

Los manifestantes vivieron este momento como la distorsión de su propia sociedad política. Una manifestación que había comenzado en defensa de un futuro europeo se había convertido en una defensa de los pocos y tenues logros del presente ucraniano. En febrero, el Maidán era una postura desesperada contra Eurasia. Hasta entonces, pocos ucranianos habían pensado en la política rusa de lo eterno. Pero los manifestantes no querían lo que les ofrecía: la violencia que conducía a una vida sin futuro entre retazos de lo que podría haber sido.

Al comenzar febrero, Yanukovich seguía siendo el presidente, y Washington y Moscú tenían ideas sobre cómo podría él permanecer en el poder. Una llamada telefónica entre un subsecretario de Estado estadounidense y el embajador de Estados Unidos en Kiev, aparentemente grabada por un servicio secreto ruso y filtrada el 4 de febrero, reveló que la política estadounidense era apoyar la formación de un nuevo gobierno bajo el mando de Yanukovich. Esta propuesta no estaba en consonancia con las demandas del Maidan y, de hecho, estaba completamente fuera de lugar. El gobierno de Yanukovich ya había concluido, al menos en la mente de aquellos que decidieron arriesgar sus vidas en el Maidán tras las matanzas del 22 de enero de 2014. Una encuesta mostró que sólo el 1% de los manifestantes aceptaría un compromiso político que dejara a Yanukovich en el cargo. El 18 de febrero se iniciaron los debates parlamentarios, con la esperanza de que se pudiera alcanzar algún compromiso. En cambio, al día siguiente se produjo un sangriento enfrentamiento que hizo aún menos probable la continuidad del régimen de Yanukovich.

No es lo mismo la historia del Maidán entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, la gesta de más de un millón de personas presentando sus cuerpos a la fría piedra, que la historia de los intentos fallidos de acabar con la revuelta. El derramamiento de sangre era impensable para los manifestantes dentro de Ucrania; en cambio, sólo el derramamiento de sangre hizo que los estadounidenses y los europeos se fijaran en el país: el derramamiento de sangre sirvió a Moscú como argumento para enviar al ejército ruso para ocasionarlo aún más. Por eso es fuerte la tentación de recordar Ucrania tal y como se veía desde fuera, el arco de la narración siguiendo al arco de las balas.

Para los que participaron en el Maidán, su protesta consistía en defender lo que todavía se creía posible: un futuro decente para su propio país. La violencia les importaba como marcador de lo intolerable. Ella llegó en estallidos de unos momentos o unas horas: palizas el 21 de noviembre y el 10 de diciembre, detenciones y asesinatos en enero, un atentado con bomba el 6 de febrero y, finalmente, un tiroteo masivo el 20 de febrero. Pero la gente acudió al Maidán no por momentos u horas, sino por días, semanas y meses, y su propia fortaleza sugirió un nuevo sentido del tiempo, y nuevas formas de política. Los que permanecieron en el Maidán sólo pudieron hacerlo porque encontraron nuevas formas de organizarse.

 

El Maidán trajo consigo cuatro formas de política: la sociedad civil, la economía del don, el estado de bienestar voluntario y la amistad del Maidán.

Kiev es una capital bilingüe, algo inusual en Europa e impensable en Rusia y Estados Unidos. Los europeos, los rusos y los estadounidenses rara vez consideraron que el bilingüismo cotidiano pudiera ser un indicio de madurez política, y en su lugar imaginaron que una Ucrania que hablara dos lenguas debía dividirse en dos grupos y dos mitades. Los "ucranianos étnicos" deben ser un grupo que actúa de una manera, y los "rusos étnicos" de otra. Esto es tan cierto como decir que los "americanos étnicos" votan a los republicanos. Es más bien un resumen de una política que define a las personas por su etnia, proponiéndoles unos agravios eternos en lugar de una política de futuro. En Ucrania, la lengua es un espectro más que una línea. O, si es una línea, es una que atraviesa a las personas en lugar de estar entre ellas.

Los ciudadanos ucranianos en el Maidán hablaban como lo hacían en la vida cotidiana, utilizando el ucraniano y el ruso según les convenía. La revolución la inició un periodista que utilizaba el ruso para indicar a la gente dónde poner la cámara, y el ucraniano cuando hablaba delante de ella. Su famoso post en Facebook ("Los likes no cuentan") estaba en ruso. En el Maidán, la cuestión de quién hablaba qué idioma era irrelevante. Como recordó el manifestante Ivan Surenko, escribiendo en ruso: "La multitud del Maidán es tolerante en la cuestión del idioma. Nunca oí ninguna discusión sobre el asunto". En una encuesta, el 59% de los asistentes al Maidán se definían como ucranianos, el 16% como rusos y el 25% como ambas cosas. La gente cambiaba de idioma cuando la situación parecía exigirlo. La gente hablaba en ucraniano desde el escenario erigido en el Maidán, ya que el ucraniano es la lengua de la política. Pero luego el orador podía volver a la multitud y hablar con sus amigos en ruso. Este era el comportamiento cotidiano de una nueva nación política.

La política de esta nación giraba en torno al estado de derecho: primero, la esperanza de que un acuerdo de asociación con la Unión Europea pudiera reducir la corrupción; después, la determinación de evitar que el estado de derecho desapareciera por completo bajo las olas de violencia del Estado. En las encuestas, los manifestantes seleccionaron con mayor frecuencia "la defensa del estado de derecho" como su principal objetivo. La teoría política era sencilla: el Estado necesitaba que la sociedad civil lo guiara hacia Europa, y el Estado necesitaba que Europa lo alejara de la corrupción. Una vez que comenzó la violencia, esta teoría política se expresó en formas más poéticas. El filósofo Volodymyr Yermolenko escribió: "Europa es también una luz al final de un túnel. ¿Cuándo se necesita una luz así? Cuando todo está muy oscuro".

Mientras tanto, la sociedad civil tuvo que trabajar en la oscuridad. Los ucranianos lo hicieron formando redes horizontales sin relación con los partidos políticos. Como recordaba el manifestante Ihor Bihun: "No había una afiliación fija. Tampoco había jerarquías". La actividad política y social del Maidán desde diciembre de 2013 hasta febrero de 2014 surgió de asociaciones temporales basadas en la voluntad y la habilidad. La idea esencial era que la libertad era responsabilidad. Así, hubo pedagogía (bibliotecas y escuelas), seguridad (Samoobrona, o autodefensa), asuntos exteriores (el consejo del Maidán), ayuda a las víctimas de la violencia y a las personas que buscan a sus seres queridos perdidos. (Euromaidan SOS), y antipropaganda (InfoResist). Como recordó el manifestante Andrij Bondar, la autoorganización era un desafío al Estado ucraniano disfuncional: “En el Maidán una sociedad civil de increíble autoorganización y solidaridad están floreciendo. Por un lado, esta sociedad está internamente diferenciada: por ideología, lengua, cultura, religión y clase, pero por otro lado está unida por ciertos sentimientos elementales. No necesitamos su permiso. No vamos a pedirles nada. No les tenemos miedo. Lo haremos todo nosotros mismos".

La economía del Maidán era una del don. En sus primeros días, como recordaba Natalya Stelmakh, la gente de Kiev dio con extraordinaria generosidad: "En dos días otros voluntarios y yo pudimos recoger en hryvnia el equivalente a unos 40.000 dólares en efectivo de simples residentes de Kiev". Recordó haberlo intentado pero no consiguió evitar que un anciano pensionista donara la mitad de su cheque mensual. Además de las donaciones en metálico, la gente aportó alimentos, ropa, madera, medicamentos, alambre de púas y cascos. Un visitante se sorprendería al encontrar un profundo orden en medio de un aparente caos, y se daría cuenta de que lo que al principio parecía una extraordinaria hospitalidad era en realidad un estado de bienestar espontáneo. El activista político polaco Slawomir Sierakowski quedó gratamente impresionado: "Pasabas por el Maidán y te regalaban comida, ropa, un lugar para dormir y atención médica".

A principios de 2014, la gran mayoría de los manifestantes, un 88% de los cientos de miles de personas que aparecieron, eran de fuera de Kiev. Solo el 3% acudió como representantes de partidos políticos y solo el 13% como miembros de organizaciones no gubernamentales. Según las encuestas realizadas en su momento, casi todos los manifestantes -alrededor del 86%- decidieron venir por su cuenta, y acudieron como individuos o familias o grupos de amigos. Participaron en lo que el comisario de arte Vasyl Cherepanyn denominó "política corpórea": alejando sus rostros de las pantallas y poniendo sus cuerpos entre otros cuerpos.

La protesta paciente en medio de los crecientes riesgos generó la idea del "amigo del Maidán", la persona en la que se confiaba por las vicisitudes comunes. El historiador Yaroslav Hrytsak describió una de las formas en que se hacían nuevos conocidos: "En el Maidán, eres un píxel, y los píxeles siempre trabajan en grupo. La mayoría de los grupos se formaban de forma espontánea: tú o tu amigo se encontraban con alguien que conocían; y la persona con la que se encontraban no caminaba sola, sino que también estaba acompañada por sus amigos. Y así se empieza a caminar juntos. Una noche caminé con un improbable grupo de "soldados de fortuna": mi amigo el filósofo y un hombre de negocios al que conozco. Le acompañaba un hombre diminuto de ojos tristes. Parecía un payaso triste, y me enteré de que, efectivamente, era un payaso profesional que organizaba un grupo benéfico que trabajaba con niños enfermos de cáncer".

Tras llegar como individuos, los ciudadanos ucranianos del Maidán se unieron a nuevas instituciones. Al practicar la política corpórea, ponían sus cuerpos en peligro. Como dijo el filósofo Yermolenko: "Estamos ante revoluciones en las que la gente hace un don de sí misma". La gente a menudo expresaba esto como una especie de transformación personal, una elección diferente a otras opciones. Hrytsak y otros recordaron al filósofo francés Albert Camus y su idea de rebelión como el momento en que se elige la muerte antes que la sumisión. En el Maidán se citó una carta de 1755 del padre fundador de Estados Unidos, Benjamín Franklin: "Los que renuncian a la libertad esencial para comprar un poco de seguridad temporal no merecen ni la libertad ni la seguridad".

Un grupo de abogados ucranianos esperaba en el Maidán, día tras día, sosteniendo un cartel en el que se leía ABOGADOS DEL MAIDAN. Las personas que habían sido golpeadas o maltratadas de alguna forma por el Estado podían denunciar las infracciones e iniciar un proceso judicial. Los abogados y otras personas del Maidán no pensaban en el problema permanente de la filosofía política rusa: cómo generar un espíritu del derecho en un sistema autocrático. Y, sin embargo, con sus acciones en nombre de una visión del derecho, estaban abordando el mismo problema que había perseguido a Ilyin.

Cien años antes, en los últimos años del Imperio ruso, [Ivan] Ilyin había deseado una Rusia regida por la ley, pero no podía ver cómo su espíritu podría llegar al pueblo. Después de la Revolución bolchevique, llegó a la conclusión de que la ausencia de ley de la extrema izquierda debía enfrentarse con la ausencia de ley de la extrema derecha. En el mismo momento en que Putin aplicaba a Rusia la noción de ausencia ley de Ilyin, los ucranianos estaban demostrando que se podía resistir el atajo autoritario. Los ucranianos demostraron su apego a la ley cooperando con los demás y arriesgándose.

Si los ucranianos podían resolver el enigma del derecho de Ilyin invocando a Europa y la solidaridad, seguramente los rusos también podrían hacerlo. Esa era una idea que los dirigentes rusos no podían permitir llegue a sus ciudadanos. Y así, dos años después de las protestas en Moscú, los dirigentes rusos aplicaron la misma táctica en Kiev: la homosexualización de la protesta para evocar un sentimiento de civilización de lo eterno, y luego la aplicación de la violencia para que el cambio parezca imposible.

Timothy Snyder, El camino hacia la ausencia de libertad (2018) La novedad o lo eterno (2014), p. 119-31


ON THE EVENTS KNOWN AS EUROMAIDAN IN KIEV (UKRAINE NOV. 2013 – FEB. 2014)

By Timothy Snyder (The Road to Unfreedom – Russia – Europe – America, 2018)

Ukrainian history brings into focus a central question of modern European history: After empire, what? According to the fable of the wise nation, European nation-states learned a lesson from war and began to integrate. For this myth to make sense, nation-states must be imagined into periods when in fact did not exist. The fundamental event of the middle of the European twentieth century has to be removed: the attempts by Europeans to establish empires within Europe itself. The crucial case is the failed German attempt to colonize Ukraine in 1941. The rich black earth of Ukraine was at the center of the major European neoimperial projects of the twentieth century, the Soviet and then the Nazi. In this respect as well, Ukrainian history is hypertypical and therefore indispensable. No other land attracted as much colonial attention within Europe. This reveals the rule: European history turns on colonization and decolonization.

Joseph Stalin understood the Soviet project as self-colonization. Since the Soviet Union had no overseas possessions, it had to exploit its hinterlands. Ukraine was therefore to yield its agricultural bounty to Soviet central planners in the First Five-Year Plan of 1928-1933. State control of agriculture killed between three and four million inhabitants of Soviet Ukraine by starvation. Adolf Hitler saw Ukraine as the fertile territory that would transform Germany into a world power. Control of its black earth was his war aim. As a result of the German occupation that began in 1941, more than three million more inhabitants of Soviet Ukraine were killed, including about 1.6 million Jews murdered by the Germans and local policemen and militias. In addition to those losses, some three million more inhabitants of Soviet Ukraine died in combat as Red Army soldiers. Taken together, some ten million people were killed in a decade as a result of two rival colonizations of the same Ukrainian territory.

After the Red Army defeated the Wehrmacht in 1945, the borders of Soviet Ukraine were extended westward to include districts taken from Poland, as well as minor territories from Czechoslovakia and Romania. In 1954, the Crimean Peninsula was removed from the Russian Soviet Federative Republic of the Soviet Union and added to Soviet Ukraine. This was the last of a series of border adjustments between the two Soviet republics. Since Crimea is connected to Ukraine by land (and an island from the perspective of Russia), the point was to connect the peninsula to the Ukrainian water supplies and electricity grids. The Soviet leadership took the opportunity to explain that Ukraine and Russia were unified by fate. Because the year 1954 was the three hundredth anniversary of the agreement that had united the Cossacks and Muscovy against the Polish-Lithuanian Commonwealth, Soviet factories produced cigarette packs and nightgowns with the logo 300 YEARS. This was an early example of the Soviet politics of eternity: legitimating rule not by present achievement of future promise but by the nostalgic loop of a round number.

Soviet Ukraine was the second most populous republic of the USSR, after Soviet Russia. In Soviet Ukraine’s western districts, which had been part of Poland before the Second World War, Ukrainian nationalists resisted the imposition of Soviet rule. In a series of deportations in the late 1940s and early 1950s, they and their families were sent by the hundreds of thousands to the Soviet concentration camp system, the Gulag. In just a few days in October 1947, for example, 76,192 Ukrainians were transported to the Gulag in what was known as Operation West. Most of those who were still alive at the time of Stalin’s death in 1953 were released by his successor, Nikita Khrushchev. In the 1960s and 1970s, Ukrainian communists joined their Russian comrades in governing the largest country in the world. During the cold war, southeastern Ukraine was a Soviet military heartland. Rockets were built in Dnipropetrovsk, not far from where the Cossacks once had their fortress.

Though Soviet policy had been lethal to Ukrainians, Soviet leaders never denied that Ukraine was a nation. The governing idea was that nations would achieve their full potential under Soviet rule, and then dissolve once communism was achieved. In the early decades of the Soviet Union, the existence of a Ukrainian nation was taken for granted, from the journalism of Joseph Roth to the statistics of the League of Nations. The famine of 1932-1933 was also a war against the Ukrainian nation, in that it wrecked the social cohesion of villages and coincided with a bloody of purge of Ukrainian national activists. Yet the vague idea remained that a Ukrainian nation would have a socialist future. It was really only in the 1970s, under Brezhnev, that Soviet policy officially dropped this pretense. In his myth of the “Great Fatherland War”, Russians and Ukrainians were merged as soldiers against fascism. When Brezhnev abandoned utopia for “really existing socialism”, he implied that the development of non-Russian nations was complete. Breshnev urged that Russian become the language of communication for all Soviet elites, and a client of his ran Ukrainian affairs. Schools were russified, and universities were to follow. In the 1970s, Ukrainian opponents of the Soviet regime risked prison and psychiatric hospital to protest on behalf of Ukrainian culture.

To be sure, Ukrainian communists joined wholeheartedly and in great numbers in the Soviet project, helping Russian communists to govern Asian regions of the USSR. After 1985, Gorbachev’s attempt to bypass the communist party alienated such people, while his policy of glasnost, or open discussion, encouraged Soviet citizens to air national grievances. In 1986, his silence after the nuclear disaster at Chernobyl discredited him among many Ukrainians. Millions of inhabitants of Soviet Ukraine were needlessly exposed to high doses of radiation. It was hard to forgive his specific order that a May Day parade go forward under a deadly cloud. The senseless poisoning of 1986 prompted Ukrainians to begin to speak of the senseless mass starvation of 1933.

In summer 1991, the failed coup against Gorbachev opened the way for Boris Yeltsin to lead Russia from the Soviet Union. Ukraine should follow suit. In a referendum, 92% of the inhabitants of Soviet Ukraine, including a majority in every Ukrainian region, voted for independence.

 

As in the new Russia, the 1990s in the new Ukraine were marked by takeovers of Soviet assets and clever arbitrage schemes. Unlike in Russia, in Ukraine the new class of oligarchs formed themselves into durable clans, none of which dominated the state for more than a few years at a time. And unlike in Russia, in Ukraine power changed hands through democratic elections. Both Russia and Ukraine missed an opportunity for economic reform in the relatively good years before the world financial crisis of 2008. Unlike in Russia, in Ukraine the European Union was seen as a cure for the corruption that hindered social advancement and a more equitable distribution of wealth. EU membership was consistently promoted, at least rhetorically, by Ukrainian leaders. The Ukrainian president from 2010, Viktor Yanukovych, promoted the idea of a European future, even as he pursued policies that made such a future less likely.

Yanukovych’s career demonstrates the difference between Ukrainian oligarchical pluralism and Russian kleptocratic centralism. He had run for president for the first time in 2004. The final count had been manipulated in his favor by his patron, the outgoing president Leonid Kuchma. Russian foreign policy was also to support his candidacy and declare his victory. After three weeks of protests on Kyiv’s Independence Square (known as the Maidan), a ruling of the Ukrainian supreme court, and new elections, Yanukovych accepted defeat. This was an important moment in Ukrainian history; it confirmed democracy as a succession principle. So long as the rule of law functioned at the heights of politics, there was always hope that it might one day extend to everyday life.

After his defeat, Yanukovych hired the American political consultant Paul Manafort to improve his image. Although Manafort maintained a residence in Trump Tower in New York, he spent a great deal of time in Ukraine. Under Manafort’s tutelage, Yanukovych got a better haircut and better suits, and began to talk with his hands. Manafort helped him to pursue a “Southern strategy” for Ukraine reminiscent of the one that his Republican Party had used in the United States: emphasizing cultural differences, making politics about being rather than doing. In the United States, this meant playing to the grievances of whites even though they were a majority whose members held almost all the wealth; in Ukraine it meant exaggerating the difficulties of people who spoke Russian, even though it was a major language of politics and economics of the country, and the first language of those who controlled the country’s resources. Like Manafort’s next client, Donald Trump, Yanukovych rose to power on a campaign of cultural grievance mixed with the hope that an oligarch might defend the people against an oligarchy.

After winning the presidential election of 2010, Yanukovych concentrated on his own personal wealth. He seemed to be importing Russian practices by creating a permanent kleptocratic elite rather than allowing the rotation of oligarchical clans. His dentist son became one of the richest men in Ukraine. Yanukovych undermined the checks and balances among the branches of the Ukrainian government, for example by making the judge who had misplaced his criminal record the chief justice of the Ukrainian supreme court. Yanukovych also tried to manage democracy in the Russian style. He put one of his two major opponents in prison, and had a law passed that disqualified the other from running for president. This left him running for a second term against a handpicked nationalist opponent. Yanukovych was certain to win, after which he could tell Europeans and Americans that he had saved Ukraine from nationalism.

As a new state, Ukraine had enormous problems, most obviously corruption. An association agreement with the EU, which Yanukovych promised to sign, would be an instrument to support the rule of law within Ukraine. The historical function of the EU was precisely the rescue of the European state after empire. Yanukovych might not have understood this, but many Ukrainian citizens did. For them, only the prospect of an association agreement made his regime tolerable. So when Yanukovych suddenly declared, on November 21, 2013, that Ukraine would not sign the association agreement, he became intolerable. Yanukovych had made his decision after speaking with Putin. The Russian politics of eternity, ignored by most Ukrainians until then, was suddenly at the doorstep.

It is the investigative journalists who bring oligarchy and inequality into view. As chroniclers of the contemporary, they react first to the politics of eternity. In the oligarchical Ukraine of the twenty-first century, reporters gave their fellow citizens a chance at self-defense. Mustafa Nayyem was one of these investigative journalists, and on November 21, he had had enough. Writing on his Facebook page, Nayyem urged his friends to go out to protest. “Likes don’t count,” he wrote. People would have to take their bodies to the streets. And so they did: in the beginning, students and young people, thousands of them from Kyiv and around the country, the citizens with the most to lose from a frozen future.

They came to the Maidan, and they stayed. And in so doing they took part in the creation of a new thing: a nation.

 

Whatever the flaws of the Ukrainian political system, Ukrainians after 1991 had come to take for granted that political disputes would be settled without violence. Exceptions, such as the murder of the popular investigative reporter Georgiy Gongadze in 2000, brought protests. In a country that had seen more violence in the twentieth century than any other, the civil peace o the twenty-first was a proud achievement. Alongside the regularity of elections and the absence of war, the right to peaceful assembly was one way that Ukrainians themselves distinguished their country from Russia. So it came as a shock when riot police attacked the protestors on the Maidan on November 30. News that “our children” had been beaten spread to Kyiv. The spilling of “the first drop of blood” stirred people to action.

Ukrainian citizens came to Kyiv to help the students because they were troubled by violence. One of them was Sergei Nihoyan, a Russian-speaking ethnic Armenian from the southeastern district of Ukraine known as de Donbas. A worker himself, he expressed solidarity with “students, citizens of Ukraine.” The reflex of protecting the future, triggered in the minds of students by the fear of losing Europe, was triggered in others by the fear of losing the one generation raised in an independent Ukraine. Among the representatives of older generations who came to the Maidan to protect the students were de “Afghans” –veterans of the Red Army’s invasion of Afghanistan. The protests of December 2013 were less about Europe and more about the proper form of politics in Ukraine, about “decency” or “dignity”.

On December 10, 2013, the riot police were sent in a second time to clear the Maidan of protestors. Once again the word went out, and Kyivan of all walks of life decided to put their bodies in front of batons. A young businesswoman recalled that her friends “were shaving and putting on clean clothes in case they should die that night.” A middle-aged literary historian ventured forth with an elderly couple, a publisher and a physician: “My friends were an invalid who is well over 60, and his wife of about the same age –next to them I seemed rather young, strong and healthy (I am a 53-year-old woman, and of course at my age it is difficult to think of physically overcoming armed men). My friends are both Jews and I am a Polish citizen, but we walked together, as Ukrainian patriots, convinced that our lives would be of no value if the protests were crushed now. We made it to the Maidan, not without some difficulties. My fiend Lena, a doctor, the gentlest being in the world, is only a meter and a half tall –I had to keep her at a distance from the riot police, because I knew that she would tell them exactly what she thought of them and the whole situation.” On December 10, the riot police would not move the crowd.

On January 16, 2014, Yanukovych retroactively criminalized the protests and legalized his own use of force. The official parliamentary record included a raft of legislation which the protestors called “dictatorship laws.”. These measures severely limited freedom of expression freedom of assembly, banning undefined “extremism,” and requiring nongovernmental organizations that received money from abroad to register as “foreign agents.”. The laws were introduced by deputies with ties to Russia and were copies of Russian legislation. There were no public hearings, no parliamentary debate, and indeed no actual vote: a show of hands was improperly used instead of an electronic count, and the number of hands raised was short of a majority. The laws were nevertheless entered into the books. Protestors recognized that they would be treated as criminals if apprehended.

Six days later, two protestors were shot dead, and a third, who had been abducted, was found murdered. From the perspective, say, of either the United States or Russia, both much more violent societies, it is hard to appreciate the weight of these three deaths for Ukrainians. The mass killings by sniper fire four weeks later would overshadow these first two deaths. The Russian invasion of Ukraine that began five weeks later brought so much more bloodshed that it can seem impossible to recall how the killing began. And yet to the society actually concerned, there were specific moments that seemed intolerable breaches of common decency. In the final week of January, Ukrainian citizens who had not previously supported the Maidan protests began to arrive, in large numbers, from all over the country. Because it seemed that Yanukovych had now bloodied his hands, his further rule was inconceivable to many Ukrainians.

Protestors experienced this moment as the warping of their own political society. A demonstration that had begun in defense of a European future had become a defense of the few tenuous gains in the Ukrainian present. By February the Maidan was a desperate stand against Eurasia. Until then, few Ukrainians had given any thought to the Russian politics of eternity. But protestors did not want what they saw on offer: violence leading to a futureless life amid wisps of what might have been.

As February began, Yanukovych was still the president, and Washington and Moscow had ideas about how he might remain in power. A telephone call between an American assistant secretary of state and the American ambassador in Kyiv, apparently recorded by a Russian secret service and leaked on February 4, revealed that American policy was to support the formation of a new government under Yanukovych. This proposal was out of line with the demands of the Maidan and, indeed, completely out of touch. Yanukovych’s rule was already over, at least in the minds of those who chose to risk their lives on the Maidan after the killings of January 22, 2014. A survey showed that only 1% of protestors would accept a political compromise that left Yanukovych in office. On February 18, parliamentary discussions began, with hope that some compromise could be found. Instead, the next day saw a bloody confrontation that made the continuation of Yanukovych’s regime even less likely.

The history of the Maidan between November 2013 and February 2014, the work of more than a million people presenting their bodies to the cold stone, is not the same thing as the history of the failed attempts to put it down. Bloodshed had been unthinkable for protestors within Ukraine; only bloodshed made Americans and Europeans notice the country: bloodshed served Moscow as an argument to send the Russian army to bring much more. And so the temptation is strong to recall Ukraine as it was seen from the outside, the arc of narrative following the arc of bullets.

For those who took part in the Maidan, their protest was about defending what was still thought to be possible: a decent future for their own country. The violence mattered to them as a marker of the intolerable. It came in bursts of a few moments or a few hours: beatings on November 21 and December 10, abductions and murders in January, a bombing on February 6, and finally a mass shooting on February 20. But people came to the Maidan not for moments or hours but for days, weeks, and months, their own fortitude suggesting a new sense of time, and new forms of politics. Those who remained on the Maidan could do so only because they found new ways to organize themselves.

 

The Maidan brought four forms of politics: the civil society, the economy of gift, the voluntary welfare state, and the Maidan friendship.

Kyiv is a bilingual capital, something unusual in Europe and unthinkable in Russia and the United States. Europeans, Russians, and Americans rarely considered that everyday bilingualism might bespeak political maturity, and imagined instead that a Ukraine that spoke two languages must be divided into two groups and two halves. “Ethnic Ukrainians” must be a group that acts in one way, and “ethnic Russians” in another. This is about as true as to say that “ethnic Americans” vote Republican. It is more a summary of a politics that defines people by ethnicity, proposing to them an eternity of grievance rather than a politics of the future. In Ukraine, language is a spectrum rather than a line. Or, if it is a line, it is one that run inside of people rather than between them.

Ukrainian citizens on the Maidan spoke as they did in everyday life, using Ukrainian and Russian as it suited them. The revolution was begun by a journalist who used Russian to tell people where to put the camera, and Ukrainian when he spoke in front of it. His famous Facebook post (“Likes don’t count”) was in Russian. On the Maidan, the question of who spoke what language was irrelevant. As the protestor Ivan Surenko remembered, writing in Russian: “The Maidan crowd is tolerant on the language question. I never heard any discussions about the matter”. In one survey, 59% of the people on the Maidan defined themselves as Ukrainians speakers, 16% as Russian speakers, and 25% as both. People switched languages as the situation seemed to demand. People spoke Ukrainian from the stage erected at the Maidan, since Ukrainian is the language of politics. But then the speaker might return to the crowd and speak to friends in Russian. This was the everyday behavior of a new political nation.

The politics of this nation were about the rule of law: first the hope that an association agreement with the European Union could reduce corruption, then the determination to prevent the rule of law from disappearing entirely under the waves of state violence. In surveys, protestors most often selected “the defense of the rule of law” as their major goal. The political theory was simple: the state needed civil society to lead it toward Europe, and the state needed Europe to lead it away from corruption. Once the violence began, this political theory expressed itself in more poetic forms. The philosopher Volodymyr Yermolenko wrote, “Europe is also a light at the end of a tunnel. When do you need a light like that? When it is pitch dark all around.”

In the meantime, civil society had to work in darkness. Ukrainians did so by forming horizontal networks with no relationship to political parties. As the protestor Ihor Bihun recalled: “There was no fixed membership. There was no hierarchy either.” The political and social activity of the Maidan from December 2013 through February 2014 arose from temporary associations based upon will and skill. The essential idea was that freedom was responsibility. There was thus pedagogy (libraries and schools), security (Samoobrona, or self-defense), external affairs (the council of Maidan), aid for victims of violence and people seeking missed loved ones. (Euromaidan SOS), and anti-propaganda (InfoResist). As the protestor Andrij Bondar remembered, self-organization and solidarity is thriving. On the one hand, this society is internally differentiated: by ideology, language, culture, religion and class, but on the other hand it is united by certain elementary sentiments. We do not need your permission! We are not going to ask you for something! We are not afraid of you! We will do everything ourselves.”

The economy of the Maidan was one of gift. In its first few days, as Natalya Stelmakh recalled, the people of Kyiv gave with extraordinary generosity: “Within two days other volunteers and I were able to collect in hryvnia the equivalent of about $40,000 in cash from simple residents of Kyiv.” She remembered trying and failing to prevent an elderly pensioner from donating half of a monthly check. Aside from donations in cash, people provided food, clothes, wood, medications, barbed wire, and helmets. A visitor would be surprised to find deep order amidst apparent chaos, and realize that what seemed at first like extraordinary hospitality was in fact a spontaneous welfare state. The Polish political activist Slawomir Sierakowski was duly impressed: “You walked through the Maidan and you are presented with food, clothing, a place to sleep, and medical care.”

In early 2014, the vast majority of the protestors, some 88% of the hundreds of thousands o people who appeared, were from beyond Kyiv. Only 3% came as representatives of political parties, and only 13% as members of nongovernmental organizations. According to surveys taken at the time, almost all of the protestors –about 86%-- made up their own minds to come, and came as individuals or families or group of friends. They were taking part in what the art curator Vasyl Cherepanyn called “corporeal politics”: getting their faces away from screens and their bodies among other bodies.

Patient protest amidst increasing risks generated the idea of the “Maidan friend,” the person you trusted because of common trials. The historian Yaroslav Hrytsak described one way that new acquaintances were made: “On the Maidan, you are a pixel, and pixels always work in groups. Groups were mostly formed spontaneously: you or your friend bumped into somebody you or your friend know; and the person whom you met did not walk alone –he or she would be also accompanied by his or her friends. And thus you start to walk together. One night I walked with an unlikely group of ‘soldiers of fortune’: my friend the philosopher and a businessman whom I know. He was accompanied by a tiny man with sad eyes. He looked like a sad clown, and I found out that he was indeed a professional clown who organized a charitable group that worked with children who had cancer.”

Having come as individuals, Ukrainian citizens on the Maidan joined new institutions. In practicing corporeal politics they were placing their bodies at risk. As the philosopher Yermolenko put it: “We are dealing with revolutions in which people make a gift of themselves.” People often expressed this as a kind of personal transformation, a choice unlike other choices. Hrytsak and others recalled the French philosopher Albert Camus and his idea of a revolt as the moment when death is chosen over submission. Posted on the Maidan quoted a 1755 letter by the American Founding Father Benjamin Franklin: “Those who would give up Essential Liberty, to purchase a little Temporary Safety, deserve neither Liberty nor Safety.”

A group of Ukrainian lawyers waited on the Maidan, day after day, holding a sign reading LAWYERS OF THE MAIDAN. People who had been beaten or otherwise abused by the state could report the wrongdoing and begin a legal case. Lawyers and others on the Maidan were not thinking of the enduring problem of Russian political philosophy: how to generate a spirit of law in an autocratic system. And yet, by their actions on behalf of a vision of law, they were addressing the very problem that had haunted [Ivan] Ilyin.

A hundred years before, in the waning years of the Russian Empire, Ilyin had wished for a Russia ruled by law, but could not see how its spirit would ever reach the people. After the Bolshevik Revolution, he accepted that lawlessness from the far Left must be met by lawlessness from the far Right. At the very moment that Putin was applying Ilyin’s notion of law to Russia, Ukrainians were demonstrating that the authoritarian shortcut could be resisted. Ukrainians demonstrated their attachment to law by cooperating with others and by risking themselves.

If Ukrainians could solve Ilyin’s riddle of law by invoking Europe and solidarity, surely Russians could too? That was a thought that Russian leaders could not permit their citizens to entertain. And so, two years after the protests in Moscow, Russian leaders applied the same tactics to Kyiv: the homosexualization of protest to evoke a sense of eternal civilization, and then the application of violence to make change seem impossible.

Timothy Snyder, The Road to Unfreedom (2018) Novelty or Eternity (2014), p. 119-31